Doma Natural. Capitulo 2

En el capítulo anterior vimos por encima algunas de las pautas de comportamiento de los caballos, y lo importante que es tenerlas presentes en nuestra relación con ellos, para que dicha relación pueda estar fundamentada en la confianza y no en el dominio. Si el conocimiento del comportamiento del caballo es fundamental, no lo es menos conocer como aprecian los caballo en entorno que les rodea, para ello debemos conocer aunque sea por encima el funcionamiento de los órganos sensoriales del caballo.

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Los órganos sensoriales del caballo están perfectamente adaptados a su tipo de vida, es decir para descubrir a los depredadores cuanto antes y poder así iniciar la huida con tiempo suficiente para evitar sus ataques.

Los caballos con los ojos situados a ambos lados de la cabeza son capaces de ver sin moverse casi todo lo que les rodea excepto por detrás de ellos y una pequeña zona de un metro y medio aproximada- mente justo delante de su cabeza.

Tener presente donde puede y no puede ver el caballo es básico a la hora de tratar con él. Si nos acercamos a un caballo que no nos tiene mucha confianza de frente, cuando entremos en la zona ciega el caballo probablemente reaccionará retrocediendo o girando su cabeza para poder verte. No debemos entender su reacción como un rechazo, sino que simplemente quiere vernos. Una buena idea es acercarse siempre por un lateral del caballo, así nunca te pierde de vista. Puede ser que el caballo gire su cabeza para poder verte con los ojos, pero estará mucho más tranquilo que si lo haces de frente.

La zona ciega frontal condiciona en gran medida el comportamiento del caballo. Por ejemplo, si queremos saltar con nuestro caballo debemos tener presente que en el momento de la batida el caballo no puede ver el obstáculo, salta de memoria. Si el caballo se distrae justo antes de saltar probablemente no sea capaz de superar el obstáculo pues puede olvidar donde se encuentra éste.

Los órganos sensoriales del caballo están perfectamente adaptados a su tipo de vida, es decir para descubrir a los depredadores cuanto antes y poder así iniciar la huida con tiempo suficiente para evitar sus ataques.

Doma NaturalAl estar en su zona ciega gira completamente sus orejas hacia mi para saber donde estoy exactamente..

Si tratamos con un caballo sin domesticar, nervioso o inexperto, tenemos que intentar evitar que se muevan cosas en la zona ciega, pues el caballo reaccionará bruscamente ya que posiblemente considere dicho movimiento como una amenaza. Si el caballo está atado o restringido en sus movimientos de alguna otra forma, sin poder apartarse o girar su cabeza para ver que pasa en la zona ciega, es muy probable que al no poder escapar de la supuesta amenaza reaccione dando alguna patada para defenderse.

Es por ello que puede resultar peligroso pasar por detrás de un caballo, ya que no puede verte pero sí sabe que hay algo detrás de él que podría ser dañino. Si pasamos por detrás de un caballo es bueno hablarle para que nos reconozca y también tocarle antes de entrar en la zona ciega y mantener el contacto mientras andamos por ella, pues así el caballo sabe que somos nosotros los que estamos detrás.

Los ojos del caballo, a diferencia de los nuestros que están preparados para ver los detalles como cazadores que somos, están perfectamente adaptados para ver el movimiento. Un caballo es capaz de ver moverse a un conejo a gran distancia, sin embargo es incapaz de distinguir los detalles de nuestra cara aunque estemos cerca de él. Lo mas importante para el caballo es ver cuanto antes a los posibles depredadores. Cuando perciben movimiento se ponen muy nerviosos si no pueden ver la causa del mismo. Es muy frecuente que nuestro caballo se asuste más de lo habitual los días de mucho viento, ya que todo se mueve a su alrededor. Cuando vamos por el bosque y se mueven los arbustos se asustarán mucho si no les permitimos mirar en esa dirección. Por lo tanto no es aconsejable ir de paseo llevando el caballo con las riendas tan tensas que no le permitan mover la cabeza, pues necesita moverla para poder enfocar correctamente.

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Dejamos que la yegua mire a la excavadora, sin ninguna tensión en las riendas para que pueda moverse. La yegua mira fijamente con sus ojos y orejas hacia la excavadora mientras yo la tranquilizo.

Nosotros somos capaces de enfocar objetos distintos sin mover nuestra cabeza, sólo necesitamos cambiar el enfoque con nuestro ojo. El caballo en cambio debe mover la cabeza para enfocar correctamente. Por la forma de sus ojos el caballo debe poder mover su cabeza de arriba abajo tanto para enfocar como para poder abarcar todo su campo de visión. Cuando perciben un movimiento moverán su cabeza de arriba abajo o la ladearán, y si no pueden moverla girarán su ojo. Normalmente cuando vemos a caballos que enseñan el blanco de sus ojos no es señal de maldad, simplemente es que está haciendo un esfuerzo por ver algo que queda en su zona ciega.

Cuando en el campo vamos por terrenos difíciles, donde el caballo puede tropezar con facilidad, debemos dejarle que baje la cabeza, pues sino no puede ver lo que hay justo delante de sus manos. También tiene que bajar la cabeza antes de iniciar el descenso por una pendiente pronunciada, porque sino tampoco podrá ver el terreno que tiene delante y sería como pedirle que saltara al vacío.

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Enseñando la yegua a pasar una plataforma en el suelo como pasa previo a entrar en el remolque.

Muchas veces hemos visto como un caballo que va al paso por un camino sin asustarse de nada, cuando pasa por el mismo sitio al galope da un brinco lateral. La mayoría de las veces lo hace simplemente por que, al no poder mover su cabeza lateralmente por la tensión de las riendas, necesita separase del objeto que ha visto para poder enfocarlo correctamente. Si lleváramos las riendas un poco más sueltas el caballo no tendría que saltar hacia un lado. Esta situación puede ser comprometida y traer malas consecuencias. Si producto del movimiento brusco del caballo el jinete se desequilibra tirando de las riendas, o reprende al caballo por su acción, éste lo único que aprenderá es que el objeto que ha visto y le ha asustado, además le produce daño por lo que la próxima vez que pase por allí tendrá todavía más miedo.

Cuando vamos a cargar un caballo en un remolque debemos dejarle que baje su cabeza para que pueda ver bien la rampa. Igualmente deberemos hacer si queremos que salga del remolque retrocediendo. Hay muchos caballos que no quieren salir del remolque hacia atrás, por que les pedimos que vayan a un sitio que no pueden ver. Si quitamos la barra del pecho y le permitimos que baje la cabeza ladeándola ligeramente se podrá ver sus pies y bajará mucho mejor.

OIDO

El caballo mira el obstáculo.Gira las orejas y su cuello hacia el mientras
relajadamente se le tranquiliza.

Como complemento de sus ojos el caballo dispone de unos oídos muy finos, que junto con la capacidad de mover sus orejas en todas direcciones hacen que este órgano sea fundamental para ellos y al igual que los ojos condiciona su comportamiento.

Si un caballo escucha algún sonido que le pueda parecer interesante hará todo lo posible para girar su cabeza e incluso todo su cuerpo hacia él, así podrá determinar con más claridad qué es lo que produce dicho sonido. Cuando nuestro caballo tiene este tipo de reacción no debemos reprimirlo, pues es natural que el caballo quiera saber de donde provienen esos sonidos que pueden resultar amenazadores. Debemos dejar que el caballo mire hacia el lugar donde se produce el sonido tranquilizándolo. Si cuando nos encontramos en esta situación no dejamos que el caballo mire hacia el sonido, si éste es un poco nervioso, es probable que salga galopando huyendo del sonido amenazante.

En los caballos que van en fila normalmente podemos apreciar como el que va delante dirige sus orejas al frente, los que le siguen la dirigen hacia los lados y el que cierra la fila hacia detrás. Así el grupo se divide el trabajo para controlar todo el entorno.

Cuando montamos, si tenemos establecido el liderazgo con nuestro caballo, veremos como es frecuente que gire sus orejas hacia nosotros. Está concentrando su atención en el líder, a la espera de que le indiquemos lo que vamos a hacer. Tambien es frecuente en una situación de miedo ante algo ver que nuestro caballo dirija una oreja hacia delante y otra hacia el jinete buscando ayda sobre como actuar en ese momento comprometido.

La posición de las orejas también muestra emociones. Las orejas hacia atrás pueden ser también una muestra de sumisión y de miedo, pero no indican que el caballo esté preparándose para darnos una coz. Cuando realmente debemos preocuparnos es cuando el caballo aplasta sus orejas hacia atrás, entonces se está preparando para la lucha y es realmente peligroso.

OLFATO

El olfato es muy importante para los caballos. Muchas veces dependen de su olfato para encontrar agua en las zonas desérticas. Escogen la comida guiándose por su olfato, por lo que muchas veces rechazan su comida habitual cuando la mezclamos con algún medicamento.

Para ellos poder oler a los otros caballos es muy importante, pues cada animal huele diferente. Debemos pensar que las yeguas identifican a sus potros por el olor. Cuando dos caballos se encuentran vemos que juntan sus narices para olerse, y será por el olor que decidirán si el otro es o no un amigo. Los caballos siempre están interesados en oler el estiércol de otros caballos, pues por el olor identificarán el sexo del que defecó.

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Ensillamos al caballo suelto para que pueda girar la cabeza y ver lo que hacemos, a la vez que le presentamos la montura para que pueda olerla.

También están muy interesados en olernos a nosotros, y debemos dejar que lo hagan, es la mejor forma de que luego nos identifiquen y conozcan, Cuando nos aproximamos a un caballo por primera vez, y si está por domar con mayor motivo, es aconsejable que nuestra ropa y nuestras manos tengan el olor de otros caballos, pues nos aceptara mejor a su lado. Hay que tener presente que si tratamos con un semental y nuestra ropa está impregnada del olor de una yegua en celo éste podría excitarse sexualmente lo que podría darnos algún problema.

Cuando empecemos a domar al potro debemos tener muy presente la importancia del olfato. Así, antes de ponerle encima cuerdas, el sudadero o la montura debemos dejar que los huela. Al igual que cuando nos presentamos nosotros por primera vez al caballo, es bueno que todos estos elementos huelan también a otros caballos. Cuando conozca su olor no tendremos problemas al ponernos en ocasiones posteriores.

TACTO

También es muy importante. Debemos hacer un esfuerzo por aprender a acariciar a los caballos. Entre ellos el contacto es muy importante y mucho más entre los potros que se están tocando continuamente. Las caricias les encantan, sobre todo cuando lo hacemos a favor del pelo. En cambio no les gustan nada las palmadas que muchas veces les damos en el cuello. Con eso lo que se consigue es desensibilizar esa zona del cuerpo, pero no es agradable para el caballo. Si estamos con un potro que ha tenido poco contacto con la gente y queremos que se deje acariciar, si le damos una palmada probablemente se alejará de nosotros.

Los caballos tienen unas partes más sensibles que otras. La nariz y el hocico resultan muy sensibles gracias a los bigotes. Otras partes sensibles son el cuello, la cruz y la corona del casco entre otras. Las caricias en estos puntos suelen tranquilizar bastante a los caballos.

Los caballos, como digo, son muy sensibles al tacto y eso lo usamos en nustro beneficio a la hora de su adiestramiento. Podremos dirigir al caballo mediante la aplicación de presiones, ya sea con las riendas o con las piernas. Debemos tener en cuenta que el caballo se separa de la presión, pero si la presión se mantiene constantemente sobre una zona en vez de una respuesta nos podemos encontrar que estamos insensibilizando esa zona, por lo que la respuesta será más tardía. Es por ello que a veces da mejores resultados aplicar la presión de forma intermitente.

Si tenemos todos estos aspectos en cuenta nos será mucho más sencillo comprender el comportamiento de nuestro caballos, y no caer en el error de castigar o reprimir actuaciones que son absolutamente normales para el caballo y que, a diferencia de lo que algunos piensan, no supone que nuestros amigos sean rebeldes o nos tomen el pelo.

Juan Araquistain
Telf. 609 43 80 80
Natural Hipic
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