| Debemos creer en nuestra capacidad.
Si hemos llegado bien hasta aquí el hecho de la primera
monta no es más difícil que otra de las fases anteriores.
Si el trabajo ha estado bien hecho a nuestro potro lo que más
le gustará será nuestra compañía y
nuestro contacto. Pues vamos a aprovechar esa circunstancia. Si
le gustan nuestras caricias le vamos a dar caricias por todo su
cuerpo con todo nuestro cuerpo.
Quiero resaltar que lo que voy a explicar en este capítulo
es como realizar la primera monta de un potro con esta experiencia
previa, no se trata de un potro cerril. Como hacerlo en ese caso
lo trataremos en otro capítulo.
Yo tengo dos formas de enfocar la primera monta. Puede ser en
la pista o en el campo. Una u otra dependerá un poco del
potro pero más de si me siento o no seguro fuera de la
pista. La verdad es que no es más difícil hacerlo
fuera que en la pista. En este capítulo veremos como lo
haríamos en la pista.
Ha llegado el día, puede que estemos un poco nerviosos,
lo primero tranquilizarse. Vamos a hacer una serie de ejercicios
antes de montarnos que no servirán para asegurarnos que
el potro está preparado para montarse, si no es así
no pasa nada, ya lo montaremos en otro momento. Yo nunca monto
un potro que no quiere ser montado.


Fotos 1 y 2 |
Empezaremos soltándolo
en el picadero redondo para que se suelte y se relaje. No se trata
de cansarlo dando vueltas sin parar si no de que se relaje y busque
mi compañía. Es posible que al principio el potro
esté tenso, lo veremos pues levanta su cabeza, invierte
su dorso, levanta su cola y sus movimientos son cortos y rígidos.
Esperaremos a que nos de señales de relajación,
estire su cuello con la cabeza baja, relaje su mandíbula
sacando la lengua, relaje su dorso y amplíe sus movimientos.
(fotos 1 y 2). Una vez relajado le
pediremos que se acerque a nosotros y cuando llegue lo acariciaremos.
(Ver video 1)
Una vez relajado buscaremos que se concentre en nosotros. Es muy
importante que no se distraiga, pues debe estar muy consciente
en todo momento de lo que estamos haciendo para poder asimilarlo
y no verse sorprendido, pues podría asustarse y sería
peligroso pues podríamos caernos. Para conseguir su concentración
hay un ejercicio muy eficaz. Ayudándonos del ramal pediremos
al potro que se pare frente a nosotros a una distancia de tres
metros. Soltaremos la cuerda y debe quedarse en esa posición,
atento a nuestros movimientos pero sin moverse. Jugaremos a aproximarnos
y alejarnos de el alternativamente si no se mueve le recompensaremos
con un tono de voz agradable y si se mueve le molestaremos con
un tono de voz más duro, pero sin gritar pues no hay que
asustarle. Iremos moviéndonos hasta acercarnos y acariciarle
por todo su cuerpo con el caballo suelto, debe aceptarlo con gusto.
Luego nos alejaremos de él moviéndonos a su alrededor.
El nos mirará sin moverse del sitio.
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Una vez que tenemos su atención
buscaremos controlar sus movimientos. Se trata de que el potro
se mueva sólo cuando se lo pidamos y en la dirección
y aire que le pidamos. Para hacerlo buscamos unas señales
fáciles de entender como se muestra en las fotografías.
Son una sucesión de señales
que incrementan la molestia en el potro, desapareciendo en el
momento que tenemos la respuesta deseada. primero con el brazo
extendido señalamos la dirección elegida, en la
misma posición tensamos el ramal creando una pequeña
molestia, tercero usaremos la voz en este caso paso el potro recibe
presión en sus oídos, cuarto moveremos la punta
del ramal amenazándolo, quinto le tocaremos con suavidad
en la grupa con la punta del ramal y sexto el contacto será
más fuerte. En el momento en que se mueva desaparecerá
toda presión que no volveremos a poner hasta que se pare.
Cuando
hayamos conseguido que se mueva a las dos manos con la señal
de voz le pediremos que venga hacia nosotros y le acariciaremos.
Con el potro relajado, quieto, concentrado en nosotros y esperando
nuestra señal para moverse es el momento de montar. Empezaremos
tocándole bien por su dorso, saltando a su lado para que
nos vea por encima de sus orejas (Ver
video 2), apoyándonos en su dorso para
que note un poco de peso y le pediremos que flexione su cuello
a ambos lados. Si esto no le molesta y sigue tranquilo y concentrado
podemos subirnos de tripa. Si acepta bien nuestro peso y contacto
le pediremos que flexione su cuello desde esa posición,
si puede hacerlo es que está relajado y además es
bueno que nos vea bien con sus dos ojos. Si hay algún problema
me bajaré, si no me iré colocando encima pasando
mi pierna por la grupa, con contacto claro. No se trata de sorprenderle,
el potro tiene que ser consciente de lo que está pasando
y aceptarlo. De esta forma acabaré sentándome muy
relajado. No haré nada, no le pediré que se mueva,
esperaré a que si quiere se mueva por sí mismo y
me note encima.
Juan Araquistain
Telf. 609 43 80 80
Natural Hipic
www.naturalhipic.com
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