| En esta serie de artículos
me he centrado en los aspectos más básicos de cara
a un buen manejo y posterior monta del potro. He mostrado como
le podemos enseñar al potro todo aquello que creo fundamental
para poder tener una relación fácil con nuestro
potro, evitando tensiones y peleas entre los dos.
Hemos visto como hacer que el potro se acostumbre a nuestra presencia,
a que se deje acariciar, cómo ponerle la cabezada, ir del
ramal y estar atado. Por último os voy a mostrar como enseñar
al potro a ir de reata con otro caballo, lo que nos permitirá
llevar a pasear a nuestro potro por el campo desde una edad muy
temprana.
Normalmente enseñaremos al potro a ir de reata junto a
su madre, esto facilitara las cosas ya que el potro la seguirá
de forma instintiva, pero podemos tener problemas si la madre
no está tranquila y bien domada.
Antes de empezar con el potro deberemos comprobar si la yegua
está preparada para este ejercicio. Puede ser que la yegua
tenga miedo a las cuerdas cuando le pasan por detrás de
los corvejones o le tocan en las patas. En ese caso deberemos
acostumbrar primero a la madre a estar tranquila con cuerdas por
todo su cuerpo, pues sería un desastre si se asusta de
la cuerda estando el porto atado.
Iniciaremos el ejercicio en el picadero redondo o en un corral.
Montaremos en la madre y sujetaremos el ramal del potro con nuestra
mano derecha colocando al potro al lado derecho de su madre. En
ningún caso debemos atar el ramal del potro a la montura,
pues si el potro o la madre se asustan podría ser peligroso.
Hay que tener en cuenta que el potro todavía está
muy tierno y los tirones bruscos le podrían causar graves
lesiones. Cuando enseñamos a un potro de dos o tres años
a ir de reata las técnicas son diferentes, pero sobre esto
hablaremos en capítulos posteriores.
Foto
1.- Sujetamos el ramal con la mano derecha sin
atarlo a la montura.
Lentamente pediremos a la madre que avance uno o dos pasos y luego
pararemos pidiendo al potro que haga lo mismo, siempre iniciaremos
el movimiento lateralmente hacia la derecha. La idea es mantener
al potro dentro de un círculo.
Foto 2.- Inicio
el movimiento lateral girando la yegua hacia el potro.
 
Si fuera necesario podemos utilizar un lazo que colocaremos por
detrás de la grupa del potro para animarle a ir hacia delante.
En este caso cogeremos el ramal y las riendas con la mano izquierda
y el lazo con la derecha. Cuando el potro avanza le pido a la
madre uno o dos pasos más, y así vamos avanzando
hasta que el potro coge la idea de seguir avanzando junto a su
madre. No se trata de arrastrar al potro, sino de que nos siga.
Si no quiere avanzar le pediremos que lo haga con pequeños
tirones del ramal que haremos de forma intermitente, molestándolo
hasta que inicie el movimiento, a la vez que nos ayudamos del
lazo por detrás.
 
Foto 3.- Utilizamos un lazo que colocamos en la
posición que se observa en la fotografía.
 
Normalmente el potro no tardará mucho en seguir a su madre
tranquilamente por el perímetro del picadero en ambas direcciones.
Conseguido esto repetiremos todo el proceso colocando al potro
al otro lado de su madre, pues como sabemos el potro necesita
aprender las cosas por ambos lados.
Tras dos o tres sesiones reforzando lo anterior podemos introducir
giros hacia el lado contrario de donde se encuentra el potro,
ochos, etc. Cuando iniciemos los giros hacia el lado contrario
al potro es muy importante que éste mantenga su cabeza
cerca de la cruz de su madre, pues no queremos que en el giro
se cruce por detrás de la yegua, pues nos daría
con la cuerda y puede resultar peligroso.
Foto 4.- Debemos
evitar siempre la situación de la fotografía, pues
si el potro tira con fuerza la cuerda puede herir al jinete.
 
Luego iniciaremos el trote y posteriormente el galope. Uno de
los motivos por los que siempre empiezo en el picadero redondo
o dentro del corral, es por que puedo colocar al potro entre la
yegua y el cercado, con lo que evito que tenga demasiado espacio
para escaparse.
Foto 5.- El potro
empieza entre la madre y la cerca.
Una vez que el potro ha aprendido a seguir a su madre con suavidad
y sin tirones, aceptando de buen grado los cambios de ritmo, es
el momento para salir al campo. En el campo las posibilidades
son infinitas. Podemos ir introduciendo las dificultades que queramos
progresivamente, empezaremos por subidas y bajadas, en las que
aprenderá a hacerlo al ritmo que nosotros queramos, pasaremos
por charcos, tapas de alcantarillas, por encima de troncos caídos,
etc ...
Otra técnica que podemos utilizar en este momento es la
de poner una cuerda que pasando por la cabezada de cuadra rodea
al potro y se ata en la cabezada, el resto lo usamos como ramal.
Esta técnica que es muy útil para enseñar
al potro a reunirse, sólo podremos utilizarla cuando el
potro ya vaya bien siguiendo a la madre. La longitud de la cuerda
tiene que ser la correcta, ni muy tirante que no pueda moverse
ni muy suelta pues no ejercería presión alguna.
La forma que el potro recibe la presión hace que meta bien
sus cuartos traseros y baje un poco su nariz, empezando a ir reunido.
La presión es inmediata en sus cuartos traseros lo que
hará que el potro no se pare y no se separe de la madre.
Foto
6.- Con la cuerda fija dentro del picadero para
que se acostumbre. Fijarse bien en la posición de la cuerda.
Foto 7.- Con la
cuerda fija paseando por el campo.
Enseñar al potro a ir de reata no es sólo muy útil
para poder ir a pasear con el, sino que casi sin darse cuenta
el potro puede aprender muchísimas cosas que nos serán
de
gran utilidad cuando empecemos a montarlo. Uno de los principales
problemas con que nos enfrentamos a la hora de montar un potro
por primera vez es acostumbrarle a vernos por encima suyo. Una
de las causas más frecuentes por las que los potros se
botan las primeras veces que los montamos es por que se asustan
al ver al jinete por encima de la línea de sus ojos. Al
llevar al potro de reata nos colocamos en relación a sus
ojos en una posición muy similar a la que tenemos cuando
lo montamos, por lo que el potro se va habituando poco a poco
a vernos por encima suyo. Desde esa posición también
lo podemos ir acariciando en su cabeza y cuello, así como
en su dorso y grupa, incluso podríamos pasar nuestra pierna
por encima del lomo. Poco a poco habituaremos al potro a vernos
y sentirnos en una forma muy similar a cuando lo montemos.
Foto 8.- Aprovechamos
nuestra posición para acariciar al potro desde arriba.
 
En los paseos debemos introducir siempre el juego como sistema
de aprendizaje, por lo que cuando lleguemos a un sitio seguro
podemos soltar al potro y que corra libremente alrededor de su
madre. Aprovecharemos cada vez que se acerque para acariciarlo,
incluso puedo pasar mi pierna por su lomo.
Foto
9.- El potro corriendo libre o jugando con la
madre.
Como habéis podido comprobar, sobre todo los que ya tenéis
experiencia con potros recién nacidos muchas de las cosas
que he explicado es lo que se ha venido haciendo por multitud
de personas que han criado sus potros en casa. Básicamente
el Imprinting es acostumbrar al potro a nuestra presencia y a
nuestro trato, que se deje acariciar y llevar de un sitio a otro
con tranquilidad, por que se siente a gusto a nuestro lado. Todo
este proceso puede acelerarse tal como propone el Doctor Miller
en su obra "Imprint Training of the newborn foal" o
se puede ir haciendo poco a poco durante los primeros meses de
la vida del potro. El Imprinting creo que es muy bueno para aquellos
potros que una vez nacidos se crían en la montaña
sin apenas contacto con el hombre, pues lo aprendido los primeros
días de vida queda en su recuerdo para siempre y facilita
mucho la tarea del domador cuando lo recoja con tres años.
Para los potros que criamos en casa el Imprinting puede resultar
incluso contraproducente. Un potro demasiado tocado, demasiado
insensibilizado o que se haya criado aislado de otros caballos
y sólo en compañía de la gente puede resultar
con claros problemas de sociabilización con otros caballos,
así como mostrar una evidente falta de respeto por el espacio
ajeno, tener tendencia a morder etc. No debemos olvidar que nuestro
potro es un animal salvaje y que para su correcto desarrollo tanto
físico como psicológico necesita vivir en libertad
y en compañía de otros caballos de los que aprenderá
a comportarse como caballo.
Juan Araquistain
Telf. 609 43 80 80
Natural Hipic
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