| Durante
los próximos meses iremos introduciendo al potro en nuevas
situaciones, todas ellas pensadas para preparar al potro para
el momento de la primera monta. Nuestro objetivo final sera conseguir
desbravar al potro de una forma tranquila y sin traumas. La primera
monta tiene que ser un paso más en la educación
del potro.
Para conseguir ese fin lo mejor es olvidarse del mismo. No hay
que tener metas tan lejanas. Nuestro objetivo más inmediato
es que el potro vaya asimilando cada nueva situación de
una forma natural y tranquila. Si hasta ahora hemos enseñado
al potro que acepte muchas situaciones de una forma natural siguiendo
a su madre, ahora debe hacerlo de la misma forma pero siguiéndonos
a nosotros.
En
este momento es cuando suelo introducir una rutina en la vida
del potro. Los momentos que estare con él los empiezo siempre
igual. Entro en su corral y espero a que se acerque, para lo que
me puedo ayudar con algún regalo apetitoso (zanahoria,
hierba...) Una vez que el potro se acerca y antes de ponerle la
cabezada lo acaricio por todo su cuerpo, le pongo la cabezada
y lo llevo al picadero. Allí, atado le cepillo y limpio
sus cascos. Esta rutina es interesante pues, aunque en el futuro
trabajaremos con el potro en libertad en muchas ocasiones, lo
normal es que lo limpiemos y ensillemos atado. Este es pues el
momento para que nuestro potro se habitúe a permanecer
atado el tiempo necesario, debe aprender a ser paciente.
En capitulos anteriores mostraba
como enseñar al potro a estar atado, puede ser que en este
momento debamos reforzar lo aprendido entonces. Si no hemos atado
al potro muy a menudo desde que le enseñamos es mejor empezar
como si fuera la primera vez. La diferencia con aquella, es que
el potro no tiene que aprender, solo recordar por lo que iremos
mucho más rapido.
Hoy
realizaremos el primer paseo por el campo sin la compañía
de la madre. Antes de salir al campo nos aseguraremos que el potro
nos sigue del ramal sin dificultades dentro de la pista. Comprobado
que el potro no se para ni se intenta escapar saldremos al campo.
Nuestro objetivo es llegar a algún campo de abundante hierba
fresca, esa sera la mejor recompensa para el potro. El potro debe
entender que salir a pasear con nosotros es de lo más agradable,
por lo que tenemos que tener cuidado que el paseo sea tranquilo
y sin incidencias. Es bueno no improvisar, tener claro por donde
vamos a ir, haber comprobado el camino de antemano.
Poco a poco iremos introduciendo dificultades en el recorrido.
Empezaremos con subidas y bajadas de escalones, pequeños
saltos hacia arriba y hacia abajo en que el potro deberá
superar el temor a un terreno potencialmente peligroso, a la vez
que realiza un esfuerzo considerable. Para que entienda que pasar
por el obstáculo es posible el potro deberá confiar
en nosotros. Primero yo paso por el obstáculo mostrándole
de este modo que es franqueable, y luego le pido que me siga.
Si no responde a pequeños tirones del ramal, pasare la
cuerda por detrás de su grupa y aplicare la presión
por detrás empujándole en vez de tirar de el. Es
importante que desaparezca la presión en el momento en
que el potro inicia el movimiento hacia delante. Repetiremos el
ejercicio hasta que el potro supere el obstáculo por propia
voluntad sin tensión alguna del ramal.
En este caso también nos encontramos con un coche en el
camino. No debemos evitarlo, al contrario hay que aprovechar la
oportunidad para acostumbrar a nuestro potro a los coches. Haremos
señas al conductor del coche para que se detenga en medio
del camino y nos aproximaremos con el potro. Dejaremos el ramal
bastante suelto para que el potro pueda mover la cabeza y observar
bien al coche con sus dos ojos. Una vez que el potro este tranquilo
al lado del coche, pediremos al conductor que reinicie la marcha,
momento en el que perseguiremos al coche junto a nuestro potro,
pues para el potro ver que el coche huye de el le dacha gran confianza
en sí mismo.
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Esto puede ser suficiente para
el primer paseo, que siempre debe concluir en algún prado
donde abunde la hierba, el potro debe sentirse recompensado tras
la pequeña aventura.
En aquellos casos en que tratemos con potros muy desconfiados
o muy nerviosos, podríamos salir de paseo acompañados
por otro caballo. Es en realidad una repetición de los
paseos a reata, pues nos ayudamos de otro caballo más veterano
y tranquilo para que el potro este más confiado. Si hacemos
esto, a diferencia de cuando vamos de reata, llevaremos al potro
delante y el acompañante nos seguirá por detrás.
Es importante que el potro entienda que nosotros somos el líder
y no el otro caballo. Ya estamos cambiando los papeles de cada
uno.
Si el potro se asusta y se nos escapa nunca hay que perseguirlo.
Nos quedaremos y muy tranquilos esperando. Cuando se le pase el
susto parara y buscara al otro caballo que estará junto
a nosotros. Debemos esperando hasta que el potro acuda junto a
nosotros y el otro caballo. Una vez que se acerque, no intentaremos
cogerlo, simplemente nos pondremos cerca de él esperando
a que el potro venga a nosotros. En ese momento le acariciaremos,
y una vez este tranquilo cogeremos el ramal y volveremos a iniciar
la marcha.
Juan Araquistain
Telf. 609 43 80 80
Natural Hipic
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